Sucedió en Madrid

Sucedió en Madrid

En la vida corriente de las personas ocurren cosas constantemente que lo cambian todo de forma repentina e inesperada. Este es el punto de partida de “La última negociación”: Juan Guerra se enfrenta a un suceso que le hará pararse a reflexionar y replantearse toda su trayectoria vital, emprendiendo un emocionante viaje en busca de la verdad. ¿Será capaz de luchar contra los fantasmas de su pasado sin salir maltrecho?

Cuando miro hacia atrás y me visualizo escribiendo esta novela, veo a una mujer que aún estaba intentando asimilar todos los acontecimientos vitales que la habían llegado a abrumar en aquél entonces, y que solo a través de la creación de una historia, con sus personajes, fue capaz de encajar.

Lo mejor de escribir una novela no sucede cuando la publicas, sino mientras la escribes. Es una aventura que te envuelve y te hace vivir una historia paralela a la tuya. Pero una vez decides compartirla, una vez la entregas a los demás para que la hagan un poco suya, la siguiente aventura comienza cuando charlas con personas que la han leído y te comentan sus impresiones, te hablan de los personajes que has creado como si fuesen de carne y hueso, y te plantean sus dudas o criticas.

A las siete y media de la tarde,  la sala de la librería  “Tipos infames” de Madrid estaba llena de muchos amigos que habían acudido  a saludarme.

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Y eso, es para mí el mayor logro. Porque a fin de cuentas, lo que hace que escribir merezca la pena, es poder compartirla con otras personas y ser capaz de transmitir.

 

 

En una sociedad cada vez más tecnológica, en la que todo sucede a la velocidad del rayo… la vida tiene estos pequeños regalos: a veces nos paramos y observamos.

De esta manera, comenzamos la presentación de Madrid, en una librería, un lugar en el que puedes tocar y oler libros, como a mí me gusta. Leticia Pérez-Lafuente Suárez, periodista cultural, creadora del proyecto “El faro de Hopper” y consultora de comunicación, fue la encargada de hacer de maestra de ceremonias y con la destreza que la caracteriza supo dar en los puntos clave de la “La última negociación”, dando lugar a una entretenida conversación en la que intercambiamos puntos de vista sobre la novela.

 

 

Aquí os dejo esta entrevista improvisada:

LPL: Juan es un hombre que a mí me llega a dar pena, porque dice que no tiene verdaderos amigos, pero sin embargo, es honesto consigo mismo, no culpa al mundo de sus males.

PB: Juan está solo, ha perdido a los referentes más importantes de su vida y esa soledad le hace tener un diálogo consigo mismo, un análisis interior que le obliga a enfrentarse a sus fantasmas. Creo que la soledad es veces necesaria para pararnos a reflexionar y conocernos mejor a nosotros mismos, aunque en el caso de Juan llega a ser una pesadilla.

 LPL: El humo está en tu imagen y también en la portada del libro, y funciona como un símbolo.

PB: Si, la novela está lleva de símbolos. El humo actúa como hilo conductor, lo confunde todo…  Y se va disipando conforme va descendiendo la ansiedad del protagonista y aclarando todas las dudas e incógnitas que se le plantean.

 

Por otro lado, yo quería que la novela formase un todo, que el contenido y la imagen exterior estuviesen relacionados, además de estar presente el arte asturiano. En  este sentido en la imagen de la portada hay un dibujo de dos personas enfrentadas fumando: un hombre y una mujer, con Oviedo de fondo y un tablero de ajedrez, que también tiene protagonismo en la novela. Es una creación de un pintor asturiano desconocido que se llama José Manuel Álvarez Maseda (Instagram: @plisilko). Yo también estoy fumando en la foto de mi biografía, que me hizo otro asturiano que se llama Darío Martínez (Instagram: @dariomartinezr), un gran fotógrafo gijonés. La verdad es que cuando hicimos la sesión de fotos paseando por Oviedo, llovía a cántaros, y en esa fotografía estábamos haciendo un descanso. Nunca imaginé que sería la foto elegida, pero tanto la editorial como yo, lo tuvimos claro.

 

LPL: Es curioso su nombre: Juan Guerra, porque parece ser un hombre de paz o al menos de negociación.

PB: Si, de nuevo aparece la simbología. Juan es un hombre que negocia en su trabajo y lo ejecuta a la perfección. Se ha esforzado mucho en la vida para llegar hasta donde está, sin embargo, Juan está en conflicto consigo mismo. Es un hombre complejo que debe enfrenase a su pasado y a sus errores que le han llevado hasta donde está. De ahí su nombre.

LPL: Me llama la atención que hay un personaje femenino que percibo con rasgos mas masculinos y a Juan con rasgos femeninos. ¿Hay quizás una transferencia de sensibilidades?

PB: Creo que los hombres y las mujeres no somos tan diferentes. Si rascamos un poco lo superficial, a los dos nos preocupan las mismas cosas. Nos enfrentamos a los mismos conflictos vitales, pero los gestionamos emocionalmente de distinta manera. En esta novela se rompen los típicos “clichés” que a mi tan poco me gustan. Evidentemente Juan está creado por una mujer, pero por una mujer que observó muy de cerca y escuchó a los hombres. El personaje femenino al que te refieres, que es Lucía, tiene los rasgos de una persona egoísta, manipuladora y egocéntrica… Conozco a hombres y mujeres por igual que encajan con esa descripción. Cuando se trata de sentimientos… Te puedo asegurar que todos estamos en el mismo barco.

 

 

Como dije en Madrid y allá donde voy, si una novela consigue transmitirte algo en el momento vital que estés pasando, entonces será una buena novela. Así que yo espero que para vosotros “La última negociación” sea una novela buena.

Patricia Bernardo

Puntos de venta “La última negociacion”: Amazon, Madrid, Oviedo, Gijón (Librería “La buena letra”), La Felguera (Asturias), Moreda (Librería Atril), Foz (Galicia)

 

 

Juan Guerra y su peculiar historia llega a Madrid

Juan Guerra y su peculiar historia llega a Madrid

Antonio y Juan, dos viejos amigos llevan años sin hablar. ¿Por qué?

Aquí arranca le clave de este “Noir existencial” porque cuando el muerto habla, el vivo escucha y cambia.  

Este sábado 26, a las 19:30 presento mi primera novela “La última negociación”. Este viaje vital arranca en la Librería Tipos Infames (C/ San Joaquín 3, bajo izquierda) a las 19:30 horas.

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Tras la presentación en Oviedo, Juan Guerra y su peculiar historia llega a Madrid para demostrar que el pasado puede ser un yugo a tu presente hasta que reúnes el coraje para enfrentarte a él.

Detrás de este blog, “Hemingway tenía razón” habito yo. Patricia Bernardo, que tras años como ávida lectora y escritora por placer, acabo de publicar mi primera novela.

Como jurista en la Administración Pública del Principado de Asturias soy una mujer que negocia en un mundo de hombres. Fui consciente de ello al ponerme en la piel de Juan Guerra, el protagonista de esta novela. Un hombre que ha de reunir el valor para enfrentarse a un pasado que ha estado demasiado presente, robándole espacios de tranquilidad.

¿El detonante? Pues siempre hay una chispa que enciende la hoguera. Es la  grabación que contiene este artículo.

Juan se enfrentó a ella en una noche que lo cambió todo. Su viaje vital empieza aquí y espero que tú le acompañes, junto al resto de personajes, hombres y mujeres que buscan una felicidad que aunque no es sencilla, todavía es posible.

Tras años escribiendo relatos y cuentos, surge “La última negociación” (Ediciones Trabe) que desde su presentación en noviembre de 2017, ha estado viajando con todos vosotros a través de los medios de comunicación asturianos: La Nueva España, 18/11/2017 La Nueva España, 18/03/2018 La Nueva España, 07/05/2018

Así que estoy deseando conoceros y que viajéis conmigo, y con “La última negociación”.

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Foto: Dario Martinez.

Patricia Bernardo.

 

 

 

A un “clic” de ti

A un “clic” de ti

Era la chica mas triste del bar. Pero nadie parecía fijarse en ella excepto yo. Quizás por eso me llamó la atención. O sencillamente porque yo también estaba triste y había perdido la esperanza de dejar de estarlo. A mi alrededor, todo eran risas, bailes, fiesta, copas, conversaciones al oído, sonrisas y miradas traviesas…

Ya no había humo. Ese se había ido hacía tiempo, dejando paso a otros olores… Con suerte, a veces eran ráfagas de perfume, otras, del humo que venía de la calle. Tenía ganas de salir fuera. Pero quería que la chica viniese conmigo. Y ni siquiera sabía cómo llegar hasta ella. Rodeada de amigos, inmersa en su burbuja de pensamientos, parecía estar muy lejos de aquél bar. Y sin embargo, estaba ahí, a muy poca distancia de mi. De vez en cuando buscaba el móvil en su bolso y lo miraba. Eran miradas furtivas, quizás esperando un mensaje, quizás mirando la hora… Y cuanto más lo miraba, más triste parecía. De repente, un atisbo de una sonrisa y esos ojos que permanecían igual. Solo cambiaba su boca, que se tornaba en algo parecido a eso, una sonrisa. Estaba seguro de que había sacado la mejor versión de sí misma aquella noche. Aunque desde mi rincón sólo la veía de forma intermitente, cuando la gente dejaba el espacio suficiente para observarla. Decidí acercarme, aparté a varias personas. Ya estaba casi a su lado. Por un instante nuestras miradas se cruzaron. Ella parecía extrañada, como si intentase reconocer a alguien, o no esperase encontrarse con mi mirada. Cuando ya me acercaba  con el torpe propósito de decirle algo, la multitud nos separó por un instante, que fue suficiente para perderla de vista. Sonaba en ese momento Turnedo “Quien no tiene valor para marcharse… Quien no tiene valor para aguantar”. Se había esfumado como por arte de magia, como si hubiese hecho “clic” para desaparecer y trasladarse a otro lugar. Uno en el que yo no estaría. Salí afuera con la esperanza de verla, pero su rastro se  había perdido en la noche. Una sonrisa se dibujó en mi cara. La misma sonrisa un poco triste de ella. Quizás todo este tiempo había sido suficiente para aprender a dejarla marchar cada vez que veía repetida su imagen en un bar. Encendí un cigarro y me puse los cascos. Volé junto a Calamaro a ese lugar: “La soledad de dos amantes que al dejarse están luchando cada quien por no encontrarse…” El mensaje decía: “Hola tú…”

Patricia Bernardo.

 

Series que triunfan

Series que triunfan

 

¿Nos aburrimos los mayores con nuestras vidas? ¿O quizás son los jóvenes los que llevan vidas de mayores? Puede que se trate de nostalgia o sea la necesidad de recuperar sentimientos y valores auténticos que se van quedando por el camino cuando crecemos. El caso es que las series protagonizadas por niños y adolescentes están empezando a colarse en la pantalla, captando toda nuestra atención. La frescura de sus personajes y la originalidad de sus guiones, puede que sea una de las causas del triunfo aplastante de “Stranger Things”, una serie estadounidense de ciencia ficción escrita y dirigida por los hermanos Matt y Ross Duffer.

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Las constantes reminiscencias a los años ochenta, con una perfecta caracterización e interpretación de la época y  los guiños a Steven Spielberg o a George Lucas, entre otros, junto con una música maravillosa, hacen que el resultado sea una serie perfecta, apta para todos los públicos. Cuando la vi por primera vez no pude evitar recordar la película de Goonies, y me sentí transportada a otra etapa de mi vida.

Reaparece con toda su fuerza una gran actriz: Winona Ryder, acompañada de David Harbour y los niños: Will (Noah Schnapp), Mike (Finn Wolfhard), Dustin (Gaten Matarazzo), Lucas (Caleb McLaughlin) y la niña con “super poderes” Once (Millie Bobby Brown), amigos indestructibles, inseparables, unidos hasta el final en esta gran aventura.

“Stranger Things” no se llevó en 2017 el Emmy a la mejor serie dramática, pero sí al mejor elenco,  una de sus mejores bazas. Veremos lo que sucede en 2018 con la segunda temporada. Por supuesto detrás de esta genialidad está en la coproducción y distribución Netflix, un canal que amenaza con quitarle el protagonismo al siempre presente HBO. Aunque éste no se queda corto, y nos ofrece esta temporada, como siempre, series de calidad y artistas de primera línea. Quizás en eso se diferencia Netflix de HBO, en que sus series triunfan con apuestas mas arriesgadas. Pero en cualquier caso, parece que han llegado a una especie de pacto para repartirse el pastel, con HBO a la cabeza claro está, no nos olvidemos de que las mejores series de la historia como “Los Soprano”, “Mad Men” o “Juego de Tronos” están con la gran HBO y que las ganadoras de los premios Emmy de 2017: “The Hand Maid Tale” y “Big Little Lies”, entre otras muchas, son de este canal.

Pero seguimos repasando las novedades, y también lo hacemos con Netflix. En este caso con “Dark”, una serie alemana co-creada por Baran bo Odar y Jantje Friese, con una estética totalmente distinta, menos colorista, más gris, pero no por ello menos atractiva.

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Los mas jóvenes son los que protagonizan la historia que envuelve a esta misteriosa y dramática serie. Jóvenes que conviven con mayores que parecen no ser tan responsables como cabía esperar. Y detrás de todo ello, el famoso tema del viaje en el tiempo, con idas y venidas al pasado, al futuro… Por supuesto, los idealizados ochenta vuelven a estar presentes. Originalidad y diferencia una vez mas, de la mano de Netflix, que apuesta por primera vez por una serie alemana y gana. Toda mi admiración por las sabios retos y aventuras en los que se zambulle este canal, marcando la diferencia y encontrando su sitio.

Pero la serie mas  reciente e irreverente se llama “The end of de F*** ing world”, comedia británica con un toque dramático, creada por el británico Jonathan Entwistle en 2017, como adaptación de la novela gráfica homónima de Charles S. Forsman.

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Aquí rompemos los moldes y vamos directos grano de la mano del psicopático James y de la alocada e impertinente Alyssa. Dos adolescentes que no encuentran su lugar en el mundo, cada uno por diferentes motivos. Y así, de esta forma, se lanzan a vivir una aventura en la carretera, a lo Bonny adn Clyde, al ritmo de una banda sonora que no pasa desapercibida porque es de un gusto exquisito.

Nuevamente Netflix arriesga y gana. Los actores protagonistas: Alex Lawther y Jessica Barden, van a da mucho que hablar en la pequeña y gran pantalla, de eso estoy completamente segura. Alex Lawther es para mi el nuevo Edward Norton. No los perdáis de vista…

Y para los que seáis fans de “Bing Bang”, os recomiendo otra gran ocurrencia, en este del guionista y productor Chuck Lorre, la comedia “El Joven Sheldon”, cuya cadena no es ni Netflix,  ni HBO, sino la CBS. Tengo que decir que esta última me encanta porque los diálogos, con la voz de fondo del inigualable Jim Parsons, te arrancan una carcajada a la primera de cambio y los actores son buenísimos. Desde el protagonista Iain Armitage, pasando por sus hermanos, su moderna y gamberra abuela, devota madre y escéptico padre. Larga vida a Chuck Lorre, que nos ha dado guiones tan buenos como los de “Big Bang” o “Dos hombres y medio”.

Así pues, bienvenidos al mundo de las series de jóvenes o de las jóvenes series que llenan las pantallas de televisión. Espero que las disfrutéis en estos días tan fríos. Buena semana viajeros!

Autora: Patricia Bernardo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como cada mañana

Como cada mañana

El camino era un recorrido de hojas mostaza, cobre, con forma de as de picas. El hombre con figura alargada y ensimismada, las hacía crujir con sus pasos lánguidos. Las miraba como quien mira algo sin darse cuenta de que está ahí, de su belleza, o de su rareza. Las miraba sin observarlas o analizarlas. Para él, eran solo el camino a seguir. Y pisarlas era tan natural como caminar por la acera de una calle. Todas las mañanas mientras sacaba a pasear a mi perro Tobías veía a aquél hombre, haciendo el mismo recorrido. Siempre solo, siempre, o casi siempre vestido igual, ensimismado, con la cabeza agachada y las manos cogidas a su espalda. Por aquél entonces Tobías y yo éramos nuevos en el barrio.

Tobías ya no le ladraba al cruzarse con él. Se había acostumbrado a su presencia y ahora jadeaba sacando la lengua y movía la cola de un lado a otro, dándome en las piernas mientras tiraba de su correa para que no se lanzase sobre mi conocido del parque.

Porque pese a su aparente indolencia, cada vez que nos cruzabamos me daba los buenos días, después de levantar la cabeza al oír a Tobías.

Pude observar entonces que aquél hombre era mayor que yo, pero no mucho más. Seguramente no habría pasado de los cuarenta. Sin embargo, parecía mayor, mucho mayor y cansado. De la vida o quizás de deambular cada mañana por el parque. No era habitual encontrarse a esas horas con nadie, salvo otros paseadores de perros, algún madrugador corredor y puede que alguien rezagado.

Después de pasear a Tobías, volvía a casa, me ponía mi traje y salía corriendo a la oficina. Ese había sido el motivo de que me trasladase a esa ciudad y a ese barrio. Tobías me miraba sentado sobre sus patas, con la cabeza un poco inclinada mientras yo repasaba en el espejo el resultado antes de irme. Era un buen perro. Y mi única compañía durante aquella época de cambios. Nuevo trabajo, nueva ciudad, nueva casa, nuevo barrio, novia a la fuga y amigos esparcidos por el mundo. Así estaban las cosas. Y así estaban bien. Me sentía liberado por tener la capacidad de poder empezar de nuevo. Era como salir de excursión cuando eras niño y sentías ese cosquilleo en el estómago ante la idea de enfrentarte a un nuevo mundo, totalmente desconocido y misterioso. O como viajar por primera vez al extranjero cuando eras adolescente. Esa mezcla de miedo, curiosidad y libertad, por poder ser tú, o una versión mejorada de ti, libre de los: “Ya se lo que me vas a decir…” o “te conozco…”.  Pensaba en Marta mientras bajaba en el ascensor. Realmente uno llega a desear con todas sus fuerzas llegar a conocer a la persona de la que te enamoras. Disfrutar de esa complicidad que hace que no sea necesario decir muchas cosas, porque ya se dan por supuestas. Pero cuando la confianza pretende derribar los muros de tu más preciada intimidad y se pierde el misterio… Entonces aborreces con todas tus fuerzas esa confianza que pasa a llamarse costumbre, o monotonía. Si, Marta podía haber sido… Pero no fue. Agradecía que sus amigos estuviesen lejos, porque eso hacía que cuando conseguían reunirse, o cuando hablaban por el Skype, todo fuese una fiesta.  Y después, todo era tan fácil como desconectar el interruptor y volver a tu nuevo mundo, tus nuevos compañeros de trabajo aún por conocer, tu nuevo barrio aún por recorrer… Y tu nuevo vecino aún por descifrar. Aunque el nuevo era él en realidad.

Esa mañana, cuando ya estaba en la calle, se cruzó con un hombre vestido de traje, elegante y lánguido, algo encorvado, con aire de despreocupación por el atuendo escogido, que sin embargo, conseguía un resultado bastante mejor que el suyo. No sabía si por su facha, por su estatura o por la práctica adquirida durante muchos años. El hombre levantó la vista y le penetró con sus ojos azules. Entonces Marcos cayó en la cuenta de que ese hombre, era con el que se cruzaba cada mañana con Tobías. Él le saludó con el mismo gesto de hacía un rato, aunque esta vez añadió una nueva  frase: “Buen día” dijo, y después, siguió su camino.

Autora: Patricia Bernardo Delgado.

 

Viajando a través de la vida: La última negociación

Viajando a través de la vida: La última negociación

“La literatura de da una forma intensificada de vida, hace que la vida sea tu tema. Cura tu desesperanza” Richard Ford.

Cuando decidí publicar La última negociación no imaginaba que tendría esta acogida, ni que la primera edición estaría a punto de agotarse. En realidad, se trataba de asomarme un poco y ver cómo funcionaba, de cumplir un sueño. Y así fue que el viernes 17 de noviembre de 2017, día en que presenté la novela en el Club de Prensa de la Nueva España de Oviedo, me di cuenta de las muchas personas que me apoyan y a las que consigo transmitir algo.

Acompañada de amigos, familiares y de dos grandes como Julio Carbajo (profesor de la Universidad de Oviedo y amigo) que hizo la presentación, y Javier Vallina (Bueno), músico y amigo, que me acompañó en la lectura de varios párrafos con sus dos temas: “Perros, santos y refranes” y “De cartón”, creo que disfruté del momento más feliz de mi vida.

 

Si ese “algo”  también lo consigo transmitir con La última negociación, si con ella consigo aportaros algo, removeros por dentro, haceros reir, emocionaros o sencillamente entreteneros, entonces será una buena novela.

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Muchos me preguntáis de qué va La última negociación o de “qué estilo es”. Complicado resumirlo o encajarla en una categoría concreta. A mi gusta de decir, que trata sobre la vida de las personas. Al igual que mis escritores de referencia como Richard Ford, Hemingway, Scott Fidgerald o Truman Capote, quería hablar sobre ese tema que me fascina.

Juan Guerra, afamado abogado laboralista de Oviedo, hombre solitario de mediana edad, afronta la pérdida de los pocos referentes que le quedan con amargo cinismo. Incapaz de olvidar a Lucía, la mujer de Antonio, su mejor amigo, y de perdonarse, mira a su futuro con profundo pesimismo. Pero el inesperado regreso de Lucía hace que su vida dé un giro sorprendente, al verse involucrado en una investigación improvisada que le llevará hasta Madrid. En su viaje no estará solo, le acompañarán diferentes personajes que enriquecerán su monótona vida de abogado.

Y es que, en la vida corriente de las personas suceden cosas de forma repentina e inesperada. Y a veces, es necesario que los acontecimientos se precipiten para que podamos tomar conciencia de nosotros mismos.

Yo creo que el protagonista y todos los personajes que lo acompañan son una especie de “antihéroes” con los que cualquiera de nosotros podemos simpatizar. Porque casi todos nos hemos hecho las mismas preguntas que ellos o hemos tenido esos conflictos interiores a los que se enfrentan: el debate entre la moral, la ética y la felicidad. Buscar un sentido a nuestras vidas ajeno a los dictados de la sociedad. Y sobre todo: encontrarnos a nosotros mismos.

Pese a tener su vida profesional resuelta, todos tienen un pasado complejo y una gran carga emocional. Han cometido errores, pero luchan por encontrar su lugar en el mundo y ser felices. Buscan una felicidad no estereotipada, mucho mas complicada y difícil de alcanzar, mucho mas auténtica, o idealizada si se prefiere. Todo ello mezclado con algo misterio y, por qué no, de amor como elemento sanador de cualquier contratiempo en nuestras vidas. Con mi ciudad: Oviedo, como escenario principal y también Madrid, aunque de una forma menos protagonista.

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Cuando empecé a escribir esta novela ni siquiera sabía que acabaría siéndolo. Todo comenzó como un pequeño relato inspirado en una negociación sindical.

Lo escribí en el año 2007 y lo guardé, al igual que otros muchos, en mi ordenador. Hasta que en el 2011 conocí a una persona que se interesó por lo que había escrito, y al buscar entre los relatos que le iba a enviar, descubrí éste y decidí continuar. Eso me hizo darme cuenta del papel fundamental que puede llegar a jugar en tu vida las personas que se cruzan por casualidad: ¿quizá la vida las coloca ahí para enseñarte algo? El caso es que después de muchas noches, cafés y cigarrillos, y alguien que me escuchaba, en el verano de 2013 terminé lo que podía ser una novela. No sabía qué hacer con ella… Y a partir de ahí empezó un largo y complejo proceso: el de la edición y corrección. Es un trabajo difícil, sobre todo para alguien que no se dedica a este mundo y tiene otra profesión. Yo me movía como pez en el agua en el mundo de la Administración Pública, donde trabajo como jurista desde hace muchos años, pero esto era otra cosa.

Para mi escribir es una pasión, lo llevo haciendo desde siempre, forma parte de mí y es casi una necesidad que surge como forma de expresión. Pero no sabía que todo el proceso de publicación sería tan laborioso. Aunque la novela está editada por Trabe (una editorial asturiana), opté por mantener todos los derechos de edición y distribución sobre mi obra, lo que supone un reto (de esos que tanto me gustan). Me involucré mucho en la creación de la portada y en la realización de la fotografía de mi biografía porque quería que la novela fuese un todo coherente, que nada mas verla te evocase su contenido.

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La portada fue  obra de Jose Manuel Maseda, un pintor asturiano seguramente desconocido para muchos, y la foto de mi biografía es de otro asturiano: Darío Martínez. Me hacía mucha ilusión que el arte asturiano estuviese presente y lo conseguí. A todo ello se suma la música que me acompañó en la presentación de Javi Vallina (Bueno) y que ya casi se puede decir, que se une al elenco de la banda sonora de la novela, donde por supuesto, también hay mucha música y cine.

Ha sido una aventura y tengo que confesar que me lo pasé muy bien, creando los diálogos entre los personajes y metiéndolos en todo tipo de lios.

Muchas puertas se cierran sin tan siquiera conocer lo que has hecho, sin escuchar lo que tienes que decir. Pero por fin llegó este momento, y aunque siento nostalgia al mirar atrás porque ha sido la época mas vibrante de mi vida, ahora miro emocionada al futuro, porque lo que me está pasando, es igual de importante: puedo conectar a través de la historia de la Ultima negociación con muchas personas. Y ese, es el mayor regalo. Y aquí seguiré en este pequeño espacio llamado Hemingway tenía razón, creando y compartiendo todo lo que me inspira lo que veo y observo, ya sea en forma de cuento, relato o de una de “mis cosas”, y por supuesto, trabajando en mi próxima novela. Esto no es una puerta que se cierra, es una gran puerta que se abre y me conduce a lo que estoy segura, será una nueva etapa.

Ahora mismo La última negociación  está disponible en varias librerías de Oviedo: Cervantes, Santa Teresa y Maribel, y en Gijón: en La Buena Letra, donde estaré este viernes día 1 de diciembre a las 20:00  haciendo otra presentación. Y dentro de unas semanas, antes de Navidad, podréis disponer de ella en Amazon.

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Seguiré haciendo presentaciones en otros lugares importantes para mí, intentando que ese todo: literatura y música, sigan juntas, pero eso viajeros, ya será en el 2018. Ahora, solo os doy las gracias y os invito a que os hagáis con La última negociación. Si además os interesa conocer todo lo que la rodea, os animo a que os deis un paseo por la web de Bueno

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Muchisimas gracias de todo corazón! ¡Os veo en La Buena Letra de Gijón este viernes 1 de diciembre a las 20:00! O paseando por las calles de Oviedo…

Patricia Bernardo.

 

 

Paseando con Darío Martínez

Paseando con Darío Martínez

“Sí, al menos me quedaba mi ciudad y las rutinas sociales que me permitían tener contacto con el mundo exterior. Oviedo se comportaba como un manto protector y sentía que había construido con ella un matrimonio bien avenido.” La última negociación.

Fotos: Dario Martínez. http://www.dariomartinez.es/

Entretenida en los preparativos de la presentación de mi primera novela “La última negociación”, que por fin verá la luz y estará a la venta el día 17 de noviembre, recordé el paseo di hace unos meses con el fotógrafo Darío Martínez por mi ciudad: Oviedo. Presente en la novela, como una espectadora paciente y silenciosa, no dudé en convertirla en el escenario de esta sesión de fotos.

Se trataba de buscar la foto para la biografía que iría dentro de la novela. Así que cuando me preguntó: “¿Dónde quieres que las hagamos?”, lo tuve muy claro.

Y como no podía ser de otra manera, Oviedo hizo de las suyas y nos regaló uno de esos días de lluvia y tormenta que lejos de desanimarnos, sacó todo el ingenio y creatividad de Dario para buscar los rincones en los que poder realizar las fotos. Pero la lluvia también hizo que la piedra de los edificios, la luz y los colores, le otorgasen a las fotografías melancolía, quizás la misma que yo misma transmitía y que Darío supo captar a la perfección.

Publicar una novela es un proceso muy largo, exige mucho trabajo, pero lo mejor es precisamente lo que sucede durante el proceso de creación.  En ese emocionante camino tuve la suerte de encontrarme con personas que me aportaron cosas nuevas, que enriquecieron mi trabajo con su pequeño granito de arena, contribuyendo a hacer de esta novela algo más que un libro. Una de ellas es el fotógrafo Darío Martínez.

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A Darío lo conocí una tarde soleada de abril en el café Dindurra de Gijón. Nuestro encuentro no fue casual, sino buscado por mi. Tras visitar su perfil en instagram (dariomartinezr)  a sugerencia de una amiga, llegué a la conclusión que no había nadie mejor para sacarme las fotos para la novela. Su entusiasmo por el proyecto, su energía, sencillez y cercanía, me dejaron con ganas de saber más de este gijonés, un poco tímido y siempre sonriente, que te mira a través de su objetivo con esos ojos curiosos. Así que… ¡Aquí van mis cinco preguntas para Dario!

HTR: ¡Bienvenido a “Hemingway tenía razón” Darío! Supongo que no habrá sido fácil llegar hasta aquí y sobre todo mantenerse. ¿Recuerdas el momento en que decidiste a la fotografía?

DM: Mi afición es mi trabajo, llevo muchos años con las cámaras al hombro realizando diferentes proyectos personales y profesionales a través de la fotografía, he trabajado en exposiciones para Galerías de Arte y en la creación de mi propia obra, esa que te acompaña siempre y necesitas tener, y en paralelo trabajando con encargos de todo tipo que ayudan a poder continuar, desde hace unos años realizo el trabajo de fotógrafo de bodas del cual ¡estoy más que encantado!!

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HTR: Has expuesto en salas de diferentes países y ganado premios. Sin embargo, detrás de todo esto existe un trabajo muy complejo que no solo consiste en recibir el premio o llevar tus obras a una sala. Cuéntanos un poco el proceso.

DM: He expuesto en salas de Asturias, Madrid, Barcelona, Berlin, Londres… , y he ganado unas cuantas becas que me han ayudado a generar obra, cuando trabajo para mi mismo, cuando realizo las fotografías de un proyecto propio, el método es lento, el tempo lo marca el propio trabajo, la búsqueda, el concepto del trabajo, la propia ejecución y producción de esas fotografías en los soportes que considero oportunos, no es sólo fotografiar, es tener en la cabeza todo el proceso creativo que al final hace al espectador ver una exposición en una galería …

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HTR: De todos los trabajos que has realizado ¿cual es que recuerdas con más cariño?

DM: Si te soy sincero, le tengo odio y cariño a todo mi trabajo, estamos hablando aquí de mi obra personal, esas fotografías que voy realizando para mi propia forma narrativa, esas imágenes que a día de hoy guardo y no muestro, que produzco y se quedan en un hueco de mi casa o estudio, y todo el mundo, aquí, le vendrá a la cabeza montones de carpetas con archivos digitales fotográficos, y no es así, trabajo con negativos, es mi pequeño diario, mi propia memoria, todos mis trabajos, o la gran mayoría de ellos están inacabados, y tiene su razón de ser, nunca he cerrado un trabajo al que luego me apetezca volver, así que los dejo abiertos, con el fin de reencontrarme con ellos ….

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HTR: ¿Qué es lo que inspira a Darío Martínez?

DM: Púes creo que le inspira la contemplación, la música, ya que soy un buen melómano, la arquitectura y escultura, la pintura y la literatura, pero sobre, la contemplación, el paisaje, la luz, las formas y los gestos …

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HTR: Se que te gusta mucho leer, así que no me puedo despedir sin pedirte que me digas uno de tus libros favoritos.

 DM: ¡Qué difícil!! Me encanta leer, y tengo muchos libros favoritos dependiendo de mi propia época, pero tal vez Primavera Negra de Henry Miller sea uno de mis libros y escritores preferidos.

¡Muchísimas gracias Dario! ¡Eres grande!

Y a vosotros, os espero ver muy pronto, en la presentación de  mi novela o paseando por Oviedo. Gracias por estar ahí!

 

Patricia Bernardo Delgado