La clave está en soñar

La clave está en soñar

Hablar en clave de películas es algo que me ayuda a sobrellevar la melancolía que me provocan estas fechas. ¿No tenéis la sensación de haber pegado un gran salto en el tiempo? Yo sí.

Cuando miro atrás veo una clara diferencia entre las antiguas Navidades. Aquellas en las que trasnochaba en Noche Buena para ver la peli que echaban de la 2, normalmente “Qué bello es vivir” o “Los fantasmas atacan al jefe”; desayunaba casadiellas el día de Navidad y veía en el cine algún estreno como “El señor de los anillos”. Pero eso era antes. ¡Qué lejos queda ese antes! Desde hace tiempo, las Navidades se han convertido en un maratón de brindis, encuentros, cenas, amigos invisibles… Es como meterse en una lavadora y darle al centrifugado. Por supuesto, los pelos al salir ya sabéis cuales son. El paréntesis de este 2020 (no existe hoja de reclamaciones) supone pisar el freno. Algo que en un principio puede parecer un drama, pero si lo pensáis bien, tal vez sea la oportunidad de volver a lo esencial. Así que en estas Navidades atípicas, de burbujas forzadas y limitaciones económicas, apelo al cine en casa, como ese elemento universal accesible que nos une y sobre todo, nos permite soñar. Porque sin eso, la vida sería realmente aburrida.

Estas son cinco películas que nunca me fallan:

  1. “Love Actually” (2003)

Comedia romántica inglesa imprescindible en Navidad. Escrita y dirigida por Richard Curtis, creador de películas que estarán siempre en nuestra hemeroteca como: “Cuatro Bodas y un funeral”, “Nothing Hill” o “Diario de Briget Jones”. Es un mosaico de historias de amor y desamor cuyos protagonistas acaban estando relacionados de una u otra forma entre sí. Un gusto ver actuar juntos a artistas tan brillantes como: como Hugh Grant, Colin Firth, Alan Rickman, Emma Thompson, Laura Linney, Keira Knightley,  Liam Neeson o Bill Nighy,  entre otros. A todo ello se suma una banda sonora muy reconocible y la ciudad de Londres de fondo (una de mis ciudades favoritas).

La película está llena de anécdotas:

Las escenas del principio y del final son reencuentros reales de personas con sus seres queridos en el aeropuerto y fueron grabadas con cámaras ocultas durante una semana. 

Thomas Brodie-Sangster (quien daba vida al pequeño Sam) no sabía tocar la batería cuando le seleccionaron. Pero se puso las pilas y recibió clases de su padre, Mark Sangster.

La idea de la sorpresa de Mark con la banda cantando “All You Need Is Love” en la boda de Peter y Juliet surgió del funeral de Jim Henson (titiritero de Barrio Sésamo). Al que asistió Richard Curtis, el director de la película. Todos los marionetistas trajeron a los Teleñecos y cantaron una canción. Por cierto: el cura que ofició la boda de Peter y Juliet era real.

A Hught Grant no le hizo ninguna gracias hacer el famoso baile (aunque se le viese en su salsa) y lo retrasó todo lo que pudo.

Los carteles de la declaración de amor de Mark a Juliet en la puerta de su casa, fueron escritos de puño y letra por el propio actor Andrew Lincoln.

Olivia Olson (Joanna, la chica que le gustaba a Sam), no hizo playblack en su interpretación de “All I Want for Christmas is You” en el famoso concierto de Navidad. Sin embargo, Richard Curtis tuvo que editar su voz para que se pareciera algo más a la de una adolescente.

Y otra cosa curiosa: aunque parezca mentira, Sam (Thomas Brodie-Sangster) y Juliet (Keira Knightley) solo se llevan cinco años

2. “Qué bello es vivir” (It’s a Wonderful Life) (1946)

Una de las cien mejores películas del cine americano, dirigida por Frank Capra y basada en el cuento: “The Greatest Gift” (El mayor regalo), escrito por Phiilip Van Doren.

¿Qué sería de la Navidad sin este cuento con moraleja? Maravillosa y entrañable toda ella, con la excelente actuación de James Stewart. Frank Capra además tiene en su haber películas que están dentro de mis recurrencias cinéfilas como: “Arsénico por compasión” “Sucedió una noche” “Vive como quieras” o “El secreto de vivir”. Películas que sin apelar a la Navidad pueden ser una muy buena opción para estas fechas. Especialmente “Arsénico por compasión” para reírnos un poco.

Ya sabéis que este cuento va de la importancia que tenemos las personas. De la generosidad, el agradecimiento y del amor. Pero sobre todo, de la capacidad de transformar y hacer la vida mejor a los demás con pequeños actos cotidianos. Un tema universal en este mundo tan individual.

Esta fue la primera y última vez que Frank Capra produjo, financió, dirigió y co-escribió una de sus películas.

James Stewart estaba nervioso por la escena del beso ya que era la primera vez que hacía una escena así desde su regreso a Hollywood, tras estar en la guerra. Finalmente Stewart filmó la escena en una sola toma y lo hizo tan bien que parte del abrazo fue cortado porque era demasiado apasionado para pasar la censura (quien daría por viajar en el tiempo y presenciarlo)

James no quería interpretar el papel de George porque tenía la sensación de que no estaría a la altura, ya que la Segunda Guerra Mundial acababa de finalizar y el había estado en el campo de batalla. El actor Lionel Barrymore (Henry Potter) le convenció y finalmente Stewart aceptó el papel. ¿Quién podía hacerlo mejor?

¿Ahora entendéis porque James Stewart será siempre mi actor favorito?

3. “The Holiday” (2006)

Comedia romántica americana, escrita y dirigida por Nancy Meyers en la que nuevamente se juntan un puñado de grandes actores y actrices: Kate Winslet, Cameron Díaz, Jude Low, Jack Black y Eli Wallach.

¿A quien no le gustaría irse a la casita de Iris (Kate Winslet) en el precioso pueblo de Surrey (Inglaterra)? Tomarse una pinta en un pub de la zona y de paso conocer a Graham (Jude Law). O tal vez coger un avión y plantarse en California, en la mansión de la despampanante e inteligente Amanda Woods (Cámeron Díaz), una famosa montadora de trailers de películas; conocer a una vieja gloria del cine retirada, Arthur Abbott (Eli Wallach, actor del “Viejo, el feo y el malo”) y a un experto en bandas sonoras tan entrañable como Miles (Jack Black).

Un intercambio de casas durante las Navidades de dos mujeres que, sin conocerse, tienen mucho en común: relaciones amorosas frustradas, el deseo de poner distancia y empezar de cero. Una historia, a fin de cuentas muy presente, de finales, comienzos, esperanzas (nos hace falta) y lugares bonitos con los que soñar. A mi me encanta verla en estas fechas porque me deja muy buen sabor de boca. Además me encantan las ubicaciones escogidas.

La guionista, directora y productora, Nancy Meyers tiene en su haber comedias inolvidables como “¿En qué piensan las mujeres?” y la gran película: “Cuando menos te lo esperas”, con Jack Nicholson y Diane Keaton. Fue escritora de otra comedia que me gusta mucho protagonizada por la misma Diane Keaton: “Baby, tú vales mucho”

Durante el rodaje, el actor mítico Eli Wallach, ayudó  a Jude Law para preparar la escena de la borrachera y le dio consejos que él había recibido de John Huston durante el rodaje de Vidas rebeldes.

Además, no se si lo sabéis,  pero podéis vivir una experiencia similar a la de los protagonistas a través de “HomeExchange” e intercambiar casa.

La película se rodó en 1883 Orlando Road, San Marino, California (Casa de Amanda) y en el precioso pueblo de Surray (Inglaterra), muy cerquita de Londres. Si no lo conocéis os animo a hacerlo porque es precioso (cuando nos dejen). Eso sí, la casita de Iris se construyó específicamente para la película en dos semanas y no se mantuvo en pie. Una pena. Pero hay otras preciosas que visitar.

4. “Los fantasmas atacan al jefe” (Scrooged) 1988.

Una parodia sobre el relato mas narrado y rodado de Dickens: “Cuento de Navidad”. Con fantasmas, viaje al pasado, al futuro, moraleja y redención. Lo tiene todo. Podría haberos citado otras muchas películas, pero a mi me gusta ésta y me encanta Bill Murray en su papel de Frank Cross,  un importante ejecutivo de televisión cuyo único objetivo es conseguir la máxima audiencia, sin importarle la vida de sus empleados, ni de nadie. Pero ojo, como siempre, detrás de una persona hay una historia y Frank también la tiene. Sarcasmo a raudales y humor, en esta moderna interpretación del famoso cuento de Dickens que también es otro clásico para ver en Navidad. Por cierto, el taxista fantasma de las Navidades Pasadas, está interpretado por David Roger Johansen, un rockero estadounidense.

Todos los hermanos de Bill Murray (John Murray, Joel Murray y Brian Doyle) aparecen en la película con diferentes papeles. John interpreta al hermano de Frank, precisamente.

La película está llena de referencias a otras películas: como ‘La tienda de los horrores’. Cuando al final todo el mundo canta cantando “Put a Little love in your heart”, Frank (Bill Murray) dice (entre muchas otras cosas): “Feed me, Seymour!” (Dame de comer, Seymour). Esto hace referencia a ‘La tienda de los horrores‘, donde Murray tenía un pequeño papel.

Cuando el fantasma de la Navidad del presente aparece por primera vez en la película, le dice a Frank: “I’m a Little muddled” (Estoy un poco confusa). Ésta es una cita de Glinda, la bruja buena de ‘El mago de Oz‘, cuando conoce a Dorothy.

Así es el cine. Mágico

5. “Días de Navidad” (2019).

Podría haceros un ranking de diez películas e incluir muchas de las antiguas que me encantan (No dejéis de ver “El bazar de las sorpresas” del año 40, interpretada también por James Stewart, la española “La Gran Familia” o “Mujercitas”. La lista es larga)

Pero quería incluir algo relativamente nuevo que me hubiese gustado mucho. Y en este caso tengo que citar esta mini serie española que tiene el honor de reunir a grandes actrices. Yo diría que es un enorme desfile de divas: Victoria Abril, Ángela Molina, Elena Anaya, Verónica Echegui, Charo López, Verónica Forqué, Susi Sánchez, Alicia Borrachero, Nerea Barros, Anna Moliner, Nausicaa Bonnin. Primera vez que se reúnen todas. Una congregación así solo puede traer cosas buenas.

“Dias de Navidad”  no es un drama, sino un “comic drama” (aunque algunos se empeñen en decir lo contrario) Está dirigido por Pau Freixas  y la podéis ver en la plataforma Netflix. Son tres episodios. Muy al estilo de “Big Little Lies”, sigue la premisa de toda película navideña que se precie juntando a grandes del cine. Tres joyas en las que se narra en pasado y presente la historia de cuatro hermanas que se reúnen en Navidad. Para mi fue el descubrimiento de las Navidades pasadas y desde aquí os animo a verla.

Así termina mi pequeña contribución en este año 2020 que pasará a la historia como ese desagradable paréntesis de nuestras vidas.

No os olvidéis de que sin salud no hay vida y sin vida no hay felicidad. Así que vamos a esforzarnos por vivir y soñar.

¡Felices y cinéfilos días!

© 2020. Patricia Bernardo Delgado.

El universo de Dominick Dunne

El universo de Dominick Dunne

Hay autores, guionistas y artistas, que son capaces de crear un pequeño universo a través de sus obras, conectándolas de tal manera que forman un todo indisoluble. Cuando esto sucede surge la magia, esa luz atrayente que te incita a seguir leyendo, escuchando o mirando. Este fenómeno es el que ha hecho que hoy escriba sobre Dominick Dunne. O mas bien, sobre el universo de Dominick Dunne.

Todo empezó de la mano de una palabra y un título: “Las dos señoras Grenville” –Te la recomiendo, es una novela deliciosa–. Siempre me gustó la palabra “delicia”. Pero también se sumaba la editorial: Libros Asteroide, buen gusto a raudales. La ambientación en Nueva York, así como ese aire a Scott Fitzgerald o Truman Tapone. Con todos esos ingredientes me lancé de a leer esta historia que duró en mis manos una semana escasa.

Las “Dos señoras Grenville” trata sobre un tema que ha existido y existirá siempre: el deseo de ascender socialmente. De “ser alguien”, dentro de un mundo que a su protagonista, la bella Ann Arden, le resulta inalcanzable, fascinante. Cuando Ann, una corista de procedencia humilde que trata de ser actriz, conoce Billy Grenville, el heredero de una de las fortunas mas importantes de Nueva York, no duda en utilizar todas sus armas para convertirse en una de las dos señoras Grenville. La otra, la matriarca Alice Grenville, será el contrapunto de esta historia de intrigas, en la que, por supuesto, habrá un asesinato por desemascarar, sexo, glamour, pasión, arte y mucha, mucha vida. Todo este cocktail consigue agitarlo Dominicke Dunne, sin perder ni una pizca de elegancia. Introduciendo personajes muy potentes que aparecerán en las siguientes novelas como secundarios. Tal es el caso de Basil Plant, un escritor de “best sellers”, Lonny Edge, un chapero de lujo o Sims Lord, un oscuro y atractivo abogado asesor de gente poderosa, entre otros.

Todo esto lo descubrí después de leer “Una temporada en el purgatorio”. Para mi, su mejor novela. En ella, de nuevo nos encontramos con un asesinato encubierto, con la constante lucha de clases entre las grandes familias norteamericanas y las que pretenden abrirse paso después de haber ganado una fortuna. Una vez mas, Dunne sigue presente en sus orígenes irlandeses, los mismos que los de los Bradley, familia que inevitablemente recuerda a los Kennedy. También la bisexualidad, es una sombra recurrente que siempre pulula entre los personajes de sus obras. Más en este caso, en el que el protagonista, Harrison Burns, un chico inteligente que gracias a sus méritos accede a uno de los colegios mas prestigiosos de Estados Unidos, se enamora platónicamente de Constant Bradley, un atractivo y rico joven, cuyo poderoso padre, Gerald Bradley aspira a que se convierta en Presidente de los Estados Unidos. Basada en el asesinato sin resolver de una chica de quince años, supuestamente a manos de un primo de los Kennedy, esta novela no te deja indiferente de ninguna manera. Te absorbe. Todos los personajes son increíbles. Todos son víctimas de sí mismos y de sus circunstancias. Todos ansían contar su propia historia. Mi favorito: Kitty Bradley, la pequeña del clan Bradley.

Dunne tiene algo que hacía tiempo no saboreaba: la perfecta combinación de una trama trepidante protagonizada por personajes complejos y decadentes, a los que consigues odiar o amar. El ritmo, la agilidad en los diálogos y sobre todo la sencillez, que a veces recuerda a un guion de cine o a una de sus crónicas sociales.

No es de extrañar. Él también sigue siendo, tras su muerte, un personaje muy atractivo que irremediablemente acaba convirtiéndose en protagonista. Su vida comenzó en el mundo de la televisión en Nueva York, pero después, se pasaría al cine en Hollywood, donde conocería a grandes estrellas y sería productor. De ello daría cuenta años después cuando abandona la meca por sus problemas de adicción, en “Una mujer inoportuna”, desarrollada en la luminosa ciudad de Los Ángeles. En esta obra nos muestra toda una fauna de personajes que se mueven en el resbaladizo terreno de las apariencias del mundo del cine, con la figura del escritor y el periodista chismoso acechando. Así como esa constante diferencia de clases “angelina”, en la que ni siquiera la fama o el dinero son capaces de salvar la posición. Aquí aparece otro personaje encantador, que es Flo March. Una impresionante pelirroja, camarera y aspirante a actriz en Hollywood, que sin proponérselo se convierte en la amante de un poderoso y rico hombre: Jules Mendelson, que a su vez parece llevar una vida perfecta al lado de su esposa, la refinada Pauline.

Dunne pone de manifiesto que sabe de lo que habla, que conoce la psicología de los personajes, unas veces elegantes, otras sórdidos, otras encantadoras y otras, todas esas cosas a la vez. Recordándonos que las diferencias económicas y de posición nunca llegarán a separarnos lo suficiente cuando se trata de las pasiones humanas. Tampoco se le olvida, como buen periodista y guionista, la importancia de contar una historia, bien armada y construida. Dunne te atrapa con sus cantos de sirena, sin perder ni ápice de swing.

La lucha por la justicia y la verdad que prevalece sobre el dinero o la posición, es otro de los temas permanentes, que tiene mucho que ver con el drama familiar vivido por el autor, al ser asesinada su hija Dominique, actriz en la película Poltergueist, a manos de su ex pareja, con tan solo veintidós años. Y esa necesidad de buscar y relatar la verdad, de luchar contra las injusticias frente al poder, fue quizás el detonante que dió lugar a que este gran escritor, se convertirtiese en cronista del Vanity Fair, primero para hablar sobre el asesinato de su hija y después para acabar iniciando una columna de cotilleos sobre la alta sociedad o procesos judiciales tan controvertidos como el de O. J Simpson.

Dunne, fue además el hermano mayor del también escritor de la revista Time y guionista, John Gregory Dunne, casado con la escritora y editora del Vogue Joan Didión. Ambos, Gregory y Joan, fueron una pareja fascinante. Llegaron a escribir mano a mano una columna en el Saturday Evening Post.

Sin duda, Dominick Dunne fue alguien digno de una película. De hecho, existe, porque en 2002, el director Barry Avrich lanzó un documental no autorizado sobre Dunne llamado “Guilty Pleasure”. Y posteriormente una película, estrenada mundialmente.

Un gran creador que permanece entre nosotros gracias a su unvierso literario y que desde aquí os recomiendo que descubráis. No os vais a arrepentir. Eso si, espero que luego me lo contéis.

Buen viaje.

Foto extraída de: latimes.com

© 2020. Patricia Bernardo Delgado.