Como cada mañana

Como cada mañana

El camino era un recorrido de hojas mostaza, cobre, con forma de as de picas. El hombre con figura alargada y ensimismada, las hacía crujir con sus pasos lánguidos. Las miraba como quien mira algo sin darse cuenta de que está ahí, de su belleza, o de su rareza. Las miraba sin observarlas o analizarlas. Para él, eran solo el camino a seguir. Y pisarlas era tan natural como caminar por la acera de una calle. Todas las mañanas mientras sacaba a pasear a mi perro Tobías veía a aquél hombre, haciendo el mismo recorrido. Siempre solo, siempre, o casi siempre vestido igual, ensimismado, con la cabeza agachada y las manos cogidas a su espalda. Por aquél entonces Tobías y yo éramos nuevos en el barrio.

Tobías ya no le ladraba al cruzarse con él. Se había acostumbrado a su presencia y ahora jadeaba sacando la lengua y movía la cola de un lado a otro, dándome en las piernas mientras tiraba de su correa para que no se lanzase sobre mi conocido del parque.

Porque pese a su aparente indolencia, cada vez que nos cruzabamos me daba los buenos días, después de levantar la cabeza al oír a Tobías.

Pude observar entonces que aquél hombre era mayor que yo, pero no mucho más. Seguramente no habría pasado de los cuarenta. Sin embargo, parecía mayor, mucho mayor y cansado. De la vida o quizás de deambular cada mañana por el parque. No era habitual encontrarse a esas horas con nadie, salvo otros paseadores de perros, algún madrugador corredor y puede que alguien rezagado.

Después de pasear a Tobías, volvía a casa, me ponía mi traje y salía corriendo a la oficina. Ese había sido el motivo de que me trasladase a esa ciudad y a ese barrio. Tobías me miraba sentado sobre sus patas, con la cabeza un poco inclinada mientras yo repasaba en el espejo el resultado antes de irme. Era un buen perro. Y mi única compañía durante aquella época de cambios. Nuevo trabajo, nueva ciudad, nueva casa, nuevo barrio, novia a la fuga y amigos esparcidos por el mundo. Así estaban las cosas. Y así estaban bien. Me sentía liberado por tener la capacidad de poder empezar de nuevo. Era como salir de excursión cuando eras niño y sentías ese cosquilleo en el estómago ante la idea de enfrentarte a un nuevo mundo, totalmente desconocido y misterioso. O como viajar por primera vez al extranjero cuando eras adolescente. Esa mezcla de miedo, curiosidad y libertad, por poder ser tú, o una versión mejorada de ti, libre de los: “Ya se lo que me vas a decir…” o “te conozco…”.  Pensaba en Marta mientras bajaba en el ascensor. Realmente uno llega a desear con todas sus fuerzas llegar a conocer a la persona de la que te enamoras. Disfrutar de esa complicidad que hace que no sea necesario decir muchas cosas, porque ya se dan por supuestas. Pero cuando la confianza pretende derribar los muros de tu más preciada intimidad y se pierde el misterio… Entonces aborreces con todas tus fuerzas esa confianza que pasa a llamarse costumbre, o monotonía. Si, Marta podía haber sido… Pero no fue. Agradecía que sus amigos estuviesen lejos, porque eso hacía que cuando conseguían reunirse, o cuando hablaban por el Skype, todo fuese una fiesta.  Y después, todo era tan fácil como desconectar el interruptor y volver a tu nuevo mundo, tus nuevos compañeros de trabajo aún por conocer, tu nuevo barrio aún por recorrer… Y tu nuevo vecino aún por descifrar. Aunque el nuevo era él en realidad.

Esa mañana, cuando ya estaba en la calle, se cruzó con un hombre vestido de traje, elegante y lánguido, algo encorvado, con aire de despreocupación por el atuendo escogido, que sin embargo, conseguía un resultado bastante mejor que el suyo. No sabía si por su facha, por su estatura o por la práctica adquirida durante muchos años. El hombre levantó la vista y le penetró con sus ojos azules. Entonces Marcos cayó en la cuenta de que ese hombre, era con el que se cruzaba cada mañana con Tobías. Él le saludó con el mismo gesto de hacía un rato, aunque esta vez añadió una nueva  frase: “Buen día” dijo, y después, siguió su camino.

Autora: Patricia Bernardo Delgado.

 

Charlando con Pablo Valdés:

Charlando con Pablo Valdés:

“Átame a tu sonrisa en este mundo en quiebra, tengo tiempo para darte guerra. Cógeme, todo se ha vuelto loco ahí fuera, derriban torres y queman banderas… Esta vez da igual que nadie más lo entienda, son nuestras cosas mas pequeñas. Tan solo deja que te envuelva…”

Así comienza en nuevo single de Pablo Valdés “Cosa de dos”, recién estrenado en Spotify. Y así quería empezar a contaros la conversación que tuve con él hace unas semanas, cuando todavía me decía que en unos días saldría su nuevo trabajo.

Este “songwritter” como dice en su web, haciendo un guiño a su pasión por el country, recorre los escenarios con su guitarra a cuestas y una sonrisa dibujada en su boca. Será por aquello de que cuando uno se atreve a cambiar de dirección y pone rumbo hacia lo que le apasiona, la vida se ve de otra manera. Y es que Pablo, ha convertido la música en su forma de vida y el escenario en su casa.

Se atreve con el rock, con el pop-rock y por supuesto con el country. Solo, o con su banda “The Crazy Lovers”. Canta de lo suyo y de los demás, versionando y aportando su especial estilo a temas conocidos por todos. Pero sin duda, su puesta en escena, su capacidad de improvisación, su carácter y su personalidad, hacen que Pablo Valdés haya llegado hasta donde está: Ganador del premio a mejor directo en el concurso “Abierto hasta el amanecer” de Gijón en 2006, del concurso de maquetas de los “40 Principales” junto a su banda “The Crazy Lovers” en el año 2007, así como del primer certamen de micro conciertos en Barcelona: “Jack Daniel´s y L´oncle Jack” en 2013; tres premios Amas: como mejor canción por “Amor en vena” y mejor artista revelación en 2008, y en 2013 como mejor letrista. Siete discos editados… Su biografía aún están sin terminar, solo es una muestra del trabajo y reconocimiento acumulado durante todos estos años.

Los premios Amas le quieren, está claro. Este año acaba de estar nominado en su categoría de “Mejor canción” por “Sigo huyendo”. No contento con eso, su agenda de conciertos está completa prácticamente todo el año, recorriendo media España con su guitarra. Pero detrás de todo este repertorio de premios, nominaciones, discos y conciertos existe una persona que escribe y se inspira cada día para seguir regalándonos música… Y de paso, nos invita a viajar por distintos ambientes musicales compartiendo con nosotros sus gustos y artistas favoritos, así como sus experiencias y opiniones.

Hoy tengo la suerte de poder charlar un amigo y un gran músico…

Hemingway tenía razón- Pablo, bienvenido a “Hemingway tenía razón”… Supongo que lo que hace más llevadero este ritmo tan intenso, es que te dedicas a hacer lo que te apasiona. ¿Recuerdas en el momento en el que decidiste entregarte por completo a ser músico?.

Pablo Valdés.- Por completo, por completo… Eso no se piensa. Primero empiezas y luego ves que la cosa se pone seria. Cuando tenía “veintipico” años ganamos el concurso de los “40 Principales” y vi que había una oportunidad que había que aprovechar en ese momento o dejarla pasar. Ahí fue cuando me centré un poco más en la música que en lo otro.

HTR.- Empezaste muy joven en este mundo… ¿A qué te dedicabas antes?

PV.- Empecé a tocar por ahí a los dieciocho… Antes estaba estudiando, pero bueno, era la “tapadera” para tener tiempo y seguir tocando.

HTR.- Y siempre acompañado de tu guitarra, no te separas de ella…

PV.- Si… Es mi herramienta de trabajo, supongo que es como un martillo para un carpintero. Sin la guitarra no habría las canciones… Es el instrumento que utilizo para sacar las emociones que luego acaban en las canciones, por decirlo de alguna manera.

HTR.- ¿Te acuerdas del primer concierto que diste?

PV.- ¡Si! Ese no se olvida… Un desastre como todos. Fue en el Cascayu en Gijón. Eran todos temas míos y cinco o seis versiones. Luego seguí haciendo conciertos modestos, después, monté varias bandas que no salieron bien, hasta que monté una para hacer el disco, y cuando tenía los temas seleccionados surgió la oportunidad de apuntarse al concurso de los “40 Principales”, enviamos la maqueta, nos cogieron y ganamos. A partir de ahí seguimos currando mucho y aprovechando todas las oportunidades que surgieron.

Video clip “Mas de lo que soy”, incluido en “Noches de ciudad”.

HTR- En tu trabajo “Buscavidas” te decantas por un estilo más eléctrico y repites algunos de tus ya conocidos temas, sin embargo en “Cortes ocultos” sigues una línea mas americana, más country.

PV.- “Buscavidas” lo hice porque teníamos que mandarle una muestra a una editorial de Madrid y decidimos hacer una selección. Habíamos conseguido hacer un sonido mejor y me dije: vamos a revisitar los temas para hacer algo que suene mejor y de forma más homogénea. Podíamos optar por remasterizarlos o grabarlos y opté por grabarlos. Como aquí en Asturias está de moda tocar versiones y siempre que tocamos metemos dos o tres temas nuestros, pues pensé: aprovecho para vender en los conciertos a la gente que no nos conoce y nos ve tocando versiones, una especie de recopilatorio de lo nuestro. Si no te gusta el “Buscavidas” probablemente no te guste nada de lo demás. Yo creo que hace un resumen de todo: una balada, un rock and roll, un tema mas country, un medio tiempo… Y ahí se define un poco el estilo de la banda.

Video clip de “Amor en vena”, incluido en “Donde nos lleve la carretera” y “Buscavidas”.

HTR.- Y en “Cortes Ocultos”…

PV.- “Cortes Ocultos” iba a ser acústico, de guitarra, voz, un piano y algún violín. Lo que pasa es que hubo temas que se me fueron de las manos y me pedían que metiese percusión, pero luego  me quedaba corta la percusión… Y entonces metimos batería en mitad del disco y guitarras eléctricas, steel y banjo. Lo bonito fue que tuvimos los medios para poder hacer el disco que queríamos, cero prisa, porque es auto editado y nadie nos decía que había que sacar el disco ya. Entonces repetimos un montón de canciones que no tenían el rollo que queríamos, había alguna que era guitarra y voz, y la voz no me había quedado muy bien, entonces la volvía a grabar hasta llegar a lo que quería transmitir. Las instrumentaciones lo mismo. De repente decíamos: aquí falta un violín. Y llamamos a Rubén Bada para que se acercase al estudio y nos grabase un violín y luego metió una mandolina también… O sea que al final fue un lujo para nosotros porque pudimos hacer lo que quisimos. Y todo gracias al “Estudio Rojo” de Gijón en el que están Sergio García y Pablo Lato que además están en la banda y se involucraron mucho en todo el proceso.

Tema “Sigo Huyendo”, incluido en “Cortes Ocultos”.

HTR- Y después de toda esta mezcla de influencias y sonidos… ¿Cómo definirías tu estilo?

PV.- No se… Al principio te decían canta autor. Pero tampoco es canta autor porque para mi ese estilo es Ismael Serrano, Silvio Rodríguez… Lo mío es un poco más “songwritter” tipo Bruce Springsteen, Tom Petty, Jackson Brown… Yo lo definiría como Rock de autor, de influencia americana, por ponerle alguna etiqueta.

Pablo junto a Jackson Brown.

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HTR.- ¿Y tus referencias musicales? Aunque algunas ya me las acabas de decir…

PV.- En esa línea, todo lo americano, los artistas que acabo de decir… Dylan, Lucinda Williams, Ryan Adams, bastante country moderno, tipo Whiskeytown, que era el grupo de Ryan Adams, Shooter Jennings… Y fuera de ahí… El rollo de Springsteen de New Jersey y mucho Quique González, que me pilló de crio y flipé con el tipo. Por lo menos al principio, porque luego ya empecé a escuchar otras cosas, pero los tres primeros discos fueron en su día la Biblia de esta movida y a través de él empecé a oír hablar de Tom Petty y el resto. Se puede decir que empecé bebiendo de Quique y luego fui a los que él escuchaba. De repente veías una entrevista suya en la que te decía a quién había escuchado y te preguntabas: ¿quién será este tipo?. Ibas a internet o le preguntabas a algún colega y te hacías con el disco.

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HTR.- Acabas de estar nominado a los premios Amas en la categoría de mejor canción por “Sigo huyendo”… Después de escuchar la canción imposible no preguntarte: ¿de qué huye Pablo Valdés?

PV.- De todo… (risas) De todo lo que implique rutinas y horarios. Cuando estoy mucho tiempo haciendo lo mismo necesito cambiar. Si tengo que ir todas las semanas al mismo sitio suelo cambiar el camino, para que no me parezca que estoy haciendo lo mismo siempre.

HTR- ¿Qué te inspira a la hora de escribir un tema?.

PV.- Pues un momento, un flash… A lo mejor estamos aquí, ahora y alguien dice una frase cualquiera y piensas: esta frase es de canción. Y te crea una imagen que te lleva a no se dónde y a partir de ahí ya empiezas a hacer la canción con la guitarra o el piano… Luego es todo curro. Puedes tener la inspiración pero tienes que estar pensando en ello.

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HTR- De todas las canciones que has escrito, ¿cuál es la que más significa para ti…?

PV.- ¡Cosa de dos! que es la nueva canción que acabamos de sacar.

HTR.- ¡Ahí quería yo llegar! ¿Para cuando un nuevo disco?

PV.- Pues teníamos que haberlo hecho este verano. Pero me salió mucho curro y actuaciones en directo y no tuve tiempo ni para sentarme en el estudio a centrar las canciones, ni para ponerme de acuerdo con los músicos, ni nada. Por eso estamos trabajando mas lento. Pero el single “Cosa de dos” ya está terminado y acaba de subirse a Spotify.

HTR- Pablo Valdés toca solo pero también con su Banda “Los Crazy Lovers”. ¿Quiénes son los “Crazy Lovers”?.

PV.- Es mi banda de siempre, desde que pensé en hacer el disco. Y son: Alvarito Burman en la batería, el bajista ahora es Pablo Lato, pero pasaron varios… ¡El puesto de bajista está maldito!. Estuvo  Xulio Antidio, Mcoy… También estuvo Colino que lo liamos en un bolo que hicimos, estuvo Ángel Miguel, que tocó en un concierto. Luego está en la guitarra desde el principio Sergio García y en los teclados tenemos varias incorporaciones, pero solemos llamar a Pablo A. Bertrand, de Stormy Mondays.

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HTR- ¿Con qué artista estarías encantado de subirte a un escenario?

PV.- ¡Con casi todos!. Quique González, Sabina, con Burning…¡Con cualquiera!

HTR- Un disco o una canción que hayan marcado época para ti…

PV.- Una canción … Es difícil escoger, pero “Cuando éramos reyes” de Quique González, fue un tema que me gustó mucho de crío. Lo ponía en bucle muchas veces y tenía mucho significado para mi de aquella.

HTR- En tus trabajos veo que hay diferentes sellos que te respaldan, pero también auto gestión. La puesta en marcha debe ser compleja: grabar, arreglar, editar, distribuir, promocionar… ¿Cómo ha sido tu experiencia después de siete discos editados?

PV.- Los dos primeros discos salieron con Santo Grial que era la discográfica que editaba el Premio de los “40 Principales”. Nosotros agotamos la primera tirada de 1.500 discos y me ofrecieron un contrato para dos años y dos discos. Entonces dijimos: no tenemos nada que perder, vamos para adelante. Después, decidí hacerlo yo todo, y como trabajaba mucho, con lo que ganaba de los directos tuve la posibilidad de pagarme la grabación, la fabricación… La distribución modesta, a través de la página web, en los conciertos y en los bares o librerías que conocías. Y así llevo funcionando desde 2011…

“Tus maneras”, tema incluido en “Costa Este”.

“Botas de la suerte”, tema incluido en “Habitaciones de paso”.

HTR- Esto enlaza con la siguiente pregunta, porque ahora mismo la industria de la música ha pegado un giro de ciento ochenta grados. Con las nuevas tecnologías y redes sociales, el formato del CD al igual que el libro en papel, se está convirtiendo en algo residual, parece que está en crisis. Los músicos tenéis que reinventaros y adaptaros a la nueva situación. ¿Cuál es tu opinión al respecto y cómo te afecta?

PV.- Si… Yo sigo haciendo CD por romanticismo supongo. Y porque en directo mucha gente te lo pide y como tarjeta de presentación no está nada mal entregar un disco. Pero se vende a mucho menos ritmo. Antes era muy fácil colocar una caja de discos o dos en un concierto, pero ahora nada, si vendes tres o cinco discos ya triunfaste, ya hiciste un buen bolo.

HTR- Mucho mas directo y conciertos, eso también implica más contacto con las personas y cercanía del músico con su público… ¿Dónde se siente más a gusto Pablo Valdés, en un escenario o grabando?

PV.- ¡En todos los sitios! No hay un sitio malo, porque al final estás haciendo lo que te gusta. Los directos tienen mucha magia, aunque en Asturias se está perdiendo un poco a la hora de poder interpretar tus propias canciones, porque todo el mundo te contrata para tocar versiones y yo, que sobrevivo de esto, tengo que aceptar las reglas del juego: tocar una de Sabina, una de Fito y una de ACDC que es lo que te suelen pedir en los conciertos, aunque tengo la suerte de poder hacer las versiones que a mi me gustan. Pero antes tenías un contacto con el público y veías un mayor respeto a tus temas. Decías: esta canción la acabé ayer, voy a ver que pasa. Ahora que vamos a tocar mucho a Bilbao y a Madrid, ves que hay otra mentalidad a la hora de ver los conciertos, mayor respeto a tus temas, a lo que produces.

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HTR.- Veo que estás muy activo en Instagram, Facebook, en Twitter… ¿Es muy importante ahora mismo cuidar ese aspecto?

PV.- ¡Soy un auténtico desastre de eso! Pero si, es fundamental. Yo creo que ahora mismo es lo mas importante. Porque hace mucho tiempo que no voy a pegar un cartel. Antiguamente ibas a la imprenta o la copistería de turno pegabas tus carteles, ibas al bar y empapelabas el barrio. Ahora nada, lo subes a Instagram, lo compartes en Facebook o Twitter y la gente se entera. Cambió un poco la historia. La verdad es que las redes sociales son muy importantes, pero si estás pensando en hacer canciones y en lo otro, pensar también en las redes sociales… Yo no valgo para todo. Tienes que utilizarlas, pero yo lo hago bastante mal. Así que si alguien quiere echarme un cable… (risas)

HTR.-También tienes una página web muy completa con mucha información…

PV.- Es bastante básica pero funcional. Una breve biografía para que la gente sepa de que va la historia, la música para escuchar y los conciertos que vamos a hacer, un contacto por si alguien quiere escribir algo…

HTR.- Y la última pregunta… ¿Hasta cuando tienes pensando dedicarte a esto?.

PV.- ¡Hasta que rompa! (Risas)

HTR.- (Risas) Pablo muchas gracias por ser como eres y por compartir un pequeño rato conmigo… ¡Nos veremos muy pronto en tu próximo concierto!.

Como no podía ser de otra manera, así termina mi conversación con Pablo Valdés, con risas y con mucha música en mi cabeza para escuchar…

Os dejo con su último single “Cosa de dos” y os invito a que le sigáis a través de su página web, así como a través de sus cuentas de Facebook pablovaldesrock, Twitter pablovalds e Instagram pablovaldesrock.

“Cosa de dos”, último single de Pablo Valdés.

Patricia Bernardo Delgado.

De viaje con el cine

De viaje con el cine

Después de mi apasionado romance con las series de televisión, vuelvo en este apartado llamado “cosas mías” para relatar cómo ha sido mi vuelta a los brazos del cine… He de confesar que la reconciliación con un gran amor puede borrar de un plumazo cualquier aventura, por muy intensa que ésta haya sido… Así pues, mi vuelta junto al cine fue fruto de un gran deseo y añoranza… Después de tantos años a su lado y de llevarme alguna que otra decepción, me di cuenta de que aún existen muchos caminos que recorrer juntos y cosas nuevas que descubrir…

Movidos por el ansia de pasar algo de tiempo solos y vivir nuevas experiencias, nos fuimos a México, donde conocí a “Los insólitos peces gato”, una maravillosa película dirigida por Claudia Sainte-Luce, que nos cuenta con una exquisita sensibilidad y sencillez la historia de Claudia, una joven solitaria y cabizbaja que una noche termina en la sala de urgencias de un hospital operándose de apendicitis. Allí conoce a Martha y a sus hijos, una familia que poco a poco la introducirá en su mundo… Un mundo aparentemente mejor que el de Claudia y lleno de vitalidad, pese al terrible futuro que les espera… Una empieza a ver esta película con ciertos prejuicios… Piensa: “otra película tristona e intimista”. Nada nuevo en el mal llamado “cine alternativo”… Sin embargo, el guión de “Los insólitos peces gato”, escrito por la propia directora, te engancha desde el primer momento, no sólo quieres saber qué hay detrás de la misteriosa vida de Claudia o qué pudo pasar para que una mujer tan bella como Martha haya acabado consumida, sufriendo una terrible y definitiva enfermedad… Sino que te preguntas cómo puede ser que en una abrumadora y caótica ciudad como México DF, exista la esperanza de salir de una soledad que casi roza la miseria… Esto es lo verdaderamente insólito de la película, a parte de los peces gato: Claudia se aferra con fuerza a la vida que le da una familia acechada por la muerte.

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Sin duda, un excelente y contundente debut de su directora y guionista, coronado con todos los laureles posibles: Premio FIPRESCI (Discovery) en el Festival de Toronto, premio especial del jurado en el Festival de Gijón, mejor película latinoamericana en el Festival de Mar de Plata, sección oficial óperas primas a concurso en el Festival de cine de la Habana y mejor coactuación femenina (Lisa Owen), mas 7 nominaciones de los Premios Ariel. Casi nada. Quizás os preguntareis por qué el título de “Los insólitos peces gato”… Pues el título es fruto de la casualidad, de la inspiración que llegó sin previo aviso para la directora cuando estaba leyendo una revista esperando para reemplazar una cámara durante el rodaje. En realidad la película se iba a titular “Encuentro”, pero de repente vio el siguiente titular: “Los insólitos peces gato” referido a unos peces que nadaban siempre juntos y vivían en Nueva Orleans. La directora quería decorar la pecera de uno de los personajes, el pequeño Armando, y no se le ocurrió mejor idea que hacerlo de esta manera tan original. Al igual que estos peces, en la familia de Armando se mueven todos juntos sin separarse, y esto es lo que los hace únicos e insólitos para Claudia.

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Por supuesto, todas y cada una de las interpretaciones contribuyeron al éxito de esta ópera prima de Claudia Sainte-Luce, estrenada en el año 2013. Tanto su protagonista, Ximena Ayala, como Lisa Owen, Sonia Franco, Wendy Guillén, Andrea Baeza o el joven Alejandro Muñoz. Todos están soberbios en sus papeles, mientras recorren la ciudad al volante de su Volkswagen amarillo, siguiendo el compás de una deliciosa banda sonora compuesta por Madame Recamier y Lino Nava, mezclada con otras grandes elecciones musicales españolas, como “La bien querida” con su tema A.D.N, que corona el final de la película. Dando muestra de la originalidad de su directora, que hace constantes guiños naif en la película. Da gusto encontrarse con estas pequeñas sorpresas.

https://www.youtube.com/watch?v=opV54F8__A8

Pero aún no estábamos saciados después de nuestra visita a México, así que decidimos viajar un poco más al sur del continente latinoamericano y llegamos hasta São Paulo.

Allí aprendí lo que realmente es “Una segunda madre”. Una película mucho más reciente, estrenada en el año 2015, cuyo guión y dirección corre a cargo de otra mujer, pero en este con una trayectoria a sus espaldas: Anna Muylaert. Quizás menos intimista y sencilla que la primera pero no menos impresionante. La historia de este filme se centra en Val, una asistenta que trabaja en la casa de una adinerada familia como asistenta, cuidando al hijo adolescente del matrimonio. Todo da un giro inesperado cuando regresa la hija de Val, a la que hace más de diez años que no ve, tras dejarla a cargo de unos familiares al norte de Brasil. Jessica es una joven inteligente, rebelde y ambiciosa, que derribará los aparentes sólidos pilares de la casa y los valores progresistas de sus dueños. Toda una crítica a la lucha de clases, enmascarada por los buenos modales de los personajes. La directora consigue crear una tensión en el ambiente que va subiendo de tono con las provocaciones de Jessica. Es una película cargada de mensajes y contradicciones que se plasman en todos sus personajes: la inocencia de Val pese a la vida de duro trabajo, la madurez de su hija Jessica pese a su juventud, el sorprendente infantilismo del patriarca de la familia, camuflado por una fina capa de educación y serenidad, el insoportable carácter de la madre, mucho más evidente y en medio de todos ellos, los auténticos y frescos valores de las nuevas generaciones encarnados en el hijo adolescente que es el único que parece ver a Jessica como una igual, sin entender los remilgos de su madre y la enfermiza pasión de su padre por la hija de Val.

Por supuesto los concursos, premios y nominaciones no se hicieron esperar: Festival de Sundance: Sección oficial películas internacionales a concurso, Festival de Berlín: Premio del Público (Sección Panorama), nacional Board of Review: Mejores películas extranjeras del año, Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa, Critics Choice Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa, Premios Fénix: Nominada a Mejor actriz (Regina Casé). Excelente interpretación la de Regina Casé y del resto de los actores: Camila Márdila, Karine Teles, Lourenço Mutarelli, Michel Joelsas y Helena Albergaria. Todos ellos ocupan perfectamente su lugar, contribuyendo a crear el ambiente deseado por la directora, pero sin restar ni un ápice de protagonismo a la historia principal.

Sin embargo, nuestro exótico y lejano viaje no podía durar eternamente. No queríamos agotar tan pronto todas nuestras ansias. Preferimos dejar algo para más adelante y regresar a España. No sin antes hacer una parada en una gran ciudad europea: Berlín. Corrían los rumores de que el filme “Victoria”, dirigido por el alemán Sebastián Schipper, y protagonizado por nuestra actriz Laia Costa, estaba conquistando a media Europa. Y no era exagerado: Festival de Berlín: Contribución artística sobresaliente (ex-aequo), Premios del Cine Europeo: Nominación a Mejor película, director y actriz (Laia Costa), Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes, 6 Premios Lola Cine Alemán, incluida mejor película, director, actor y actriz.

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Me sorprendió interpretación de esta joven a la que únicamente había visto en un pequeño y azucarado papel en la decepcionante “Palmeras en la Nieve”… Pero creo que pese a lo soberbia e intensa que está Laia, realizando los diálogos en ingles, el mérito se lo lleva este genial director y guionista, porque rodar una película en un único plano secuencia, consiguiendo esa tremenda fotografía y perfección, es digno de todos los honores. La historia: una joven española que trabaja en Berlín llamada Victoria, conoce una noche a a cuatro jóvenes con los que pasa dos horas de su vida: desde las cuatro hasta las seis de la mañana. El escenario: el barrio berlinés de Kreuzberg. Los jóvenes: los actores  Frederick Lau, tremendo, Franz Rogowski, Max Mauff y Burak Yigit.  Excelente elección. Toda una exhibición de fuerza y acción. Ni siquiera te esperas los giros que tiene preparados el director, si no fuese porque los tráilers de las películas a veces son unos aguafiestas.

Me recuerda un poco a una película española que en su día también me sorprendió por su originalidad: “Stockholm”. Dirigida por Rodrigo Sorogoyen con Javier Pereira y Aura Garrido, como protagonistas.

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Aunque ésta no llega al nivel de la anterior, también se enmarca en un espacio-tiempo reducido. Centra su historia en un encuentro que se produce de noche, en este caso entre dos jóvenes que pasan juntos varias horas hasta que llega el día.

“Stockholm”, consiguió ganar en el año 2013 el Premios Goya al Mejor actor revelación (Javier Pereira), tuvo 3 nominaciones en el Festival de Málaga: Mejor director, actriz (Aura Garrido) y guión novel de su director e Isabel Peña, y ganó el premio Feroz a la mejor película drama, junto con 4 nominaciones, incluyendo mejor actriz. Una película muy recomendable para aquellos que tengáis ganas de ver algo diferente… Mientras tanto, el cine y yo seguiremos recordando viejos tiempos, y de vez en cuando desempolvaremos “El apartamento”, “La ventana indiscreta” o “Con faldas y a lo loco”, para después hacer algún viaje para contaros nuevas y mejores historias.

Feliz semana viajeros…

Patricia Bernardo Delgado

 

Mi aventura con las series de televisión

Últimamente he vivido un romance con las series de televisión de lo más serio. Apuntaba maneras hacia una relación estable. Sin embargo, como suele ocurrir con las pasiones demasiado intensas, acaban agotándose para dejar una agradable sensación que te permite volver al dulce hogar llamado cine. Ese que desgraciadamente está de capa caída, pero que cuando reaparece lo hace con más fuerza. Si… hay amores que por más que pase el tiempo nunca se terminan. Pero sobre mi relación estable y romántica con el cine, hablaré en otra entrada porque hoy quiero hacerlo sobre las grandes series de televisión que son verdaderas películas.

Mi aventura con las series fue tardía. Pero gracias a ella me di cuenta de que este rentable mundo nos permite seguir disfrutando de la creatividad de grandes guionistas y directores, así como de actrices y actores… Como veis no soy la única que le he sido infiel al cine. A veces la necesidad aprieta y cuando se trata de alimentarse de algo nuevo que te excite, somos capaces de vender nuestra alma al diablo. Así, que bienvenidos al nuevo cine: las series de televisión. Olvidaros del concepto de serie-comedia “Friends”, rodada en espacios cerrados, con el sonido de las carcajadas de fondo, o de mis queridísimas “Sex in the city” y “Girls”, en las que por fin salimos de ese concepto de “escenario, aplausos y risas” para pasar guiones brillantes, irónicos, con exteriores maravillosos y una banda sonora aún mejor que catapultan a la fama a desconocidas actrices y actores que las protagonizan. Grandes series de televisión las ha habido siempre y las seguirá habiendo, llegando a convertirse en parte de nosotros al cubrir seis y siete temporadas. Años de nuestras vidas conviviendo con los avatares de sus protagonistas: “Los Soprano”, “Mad men”, “House of Cards” o “Juego de Tronos”… Mucha calidad en todos los aspectos. La lista es interminable y tenéis para escoger la que más os guste en función del género. Las que cito son algunas de mis favoritas.

Pero yo me refiero a otra cosa. Se trata de un concepto revolucionario de serie, que se convierte en una película desarrollada en varios capítulos. Suele ir respaldada por un afamado director o guionista que habitualmente hace películas, por unos actores y actrices que tienen la categoría de estrellas, o ambas cosas a la vez. Y a ello se une otro dato importante: cada temporada es un compartimento estanco. Con una trama y protagonistas diferentes. Algo parecido sucedió con el fenómeno británico de Sherlock, protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, otra de mis series “gurú”, pero por aquél entonces nuestro Sherlock aún no había alcanzado la categoría de estrella de cine. Así que tan solo se trataba de un aperitivo para lo que vendría después.

Para mi todo comenzó con True Detective. Os podéis imaginar mi cara de asombro cuando veo aparecer Matthew MacConaughey y a Woody Harrelson juntos… Su director Cary Joji Fukunaga, es conocido por dirigir y escribir el guión de la película “Sin nombre”, por la que obtuvo el premio al mejor director en el Festival de cine de Sundance y por dirigir la cinta “Jane Eyre”. Así que la combinación apuntaba maneras. 

Descubrí esta serie mucho después de que se estrenase, cuando la carrera de Matthew ya había pegado un giro de ciento ochenta grados, deleitándonos con su mítica escena con Leonardo DiCaprio en el “Lobo de Wall Street” y su interpretación ganadora de un oscar por “Dallas Buyers Club” en 2014. Así que pude más que rendirme a los encantos de este hombre al que no acababa de ver la “vis” interpretativa. La guinda la pone una banda sonora impecable, capitaneada por Handsome Family y otros grandes de la música como John Lee Hooker, Buddy Miller, Waylon Jennings, Gregg Allman, Townes Van Zandt, Lucinda Williams, Ike & Tina Turner o Juice Newton. Un exquisito buen gusto en el viaje por la música clásica y contemporánea americana.

Pero amigos, True Detective se quedó pequeño cuando apareció la serie por excelencia. Porque sin lugar a dudas, la autentica revolución a todos los niveles fue Fargo.

Para los que adoráis como yo a los hermanos Coen, seguramente habréis visto la película original, con Frances McDormand como Jefa de Policía, recorriendo embarazada las carreteras de Minessota y William H. Macy, un vecino aparentemente responsable, que contrata a Steve Buscemi y a otro compañero, para secuestrar a su mujer, acabando con la paz de la tranquila ciudad de Fargo.

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Así que cuando veáis el primer capítulo de la serie, haceros a la idea que “Fargo serie” es otra cosa. No es una mera adaptación de la película, tal y como yo imaginaba, sino que es algo más, mucho más. Y puedo decir con la boca bien grande, que incluso llega a superar a la propia película. No es de extrañar, porque cuando se unen los hermanos Coen en la producción, con Noah Hawley, guionista de series como Bones, The Unusuals o My Generation, y los muy grandes: Billy Bob Thornton, interpretando a un malo malísimo matón a sueldo y nuestro doctor Watson en Sherlock, Martin Freeman, que interpreta a un vendedor de seguros harto de su mujer, el cóctel es embriagador. Si además lo aderezamos con historias paralelas de asesinatos y ajustes de cuentas… y unos actores secundarios de primera calidad… el resultado es una serie que más parece una película, de esas realmente buenas que hace mucho que no ves y tanto añoras. Con un escenario que recuerda un poco a Twin Peaks y unos diálogos brillantes, cargados de humor negro, irónicos, llenos de sarcasmo… Me rindo a los pies de Billy Bob Thornton. Maravilloso. Pero también al resto de los actores como el ya citado Martin Freeman, Allison Tolman y Colin Hanks. Sin olvidarnos de los actores secundarios como Adam Goldberg y Russell Harvard que interpretan a los matones Mr. Numbers y el sordo mudo, Mr. Wrech, y que nos recuerdan al más puro estilo surrealista de los Coen que tanto me gusta, como en el Gran Lebwoski.

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Pero no contentos con triunfar con la primera temporada, se han lanzado a hacer una segunda. Para muchos mejor que la primera, para mi solo diferente. Me quedo con los diálogos de la primera y la concentración de actuaciones brillantes en menos personajes.

Sin embargo en la segunda temporada, ya no centramos la atención en las peripecias del matón Billy Bob Thornton o de Martin Freeman, sino que nos trasladamos unos años atrás, a un escenario más atractivo, en los años 70, salvaje, con mucha acción, bandas de familias criminales, disparos, drogas y música, mucha música de la buena, para muestra un botón: Yama Yama de Yamasuki abriendo la entrada, Shambala de Three Dog Night o Let’s Find Each Other Tonight de Jeff Tweedy, entre otros muchos. El desfile de grandes actrices y actores, todos ellos brillantes, impide que pueda destacar una u otra actuación. Da igual que aparezca la monísima Kirsten Dunst, el guapo Patrick Wilson o el mítico Ted Danson. Porque ninguno de ellos hace sombra a las actuaciones de: Bokeem Woodbine, como Mike Milligan y “The Kitchen brothers”, sus dos matones gemelos y mudos, ni a todos los intérpretes de la familia criminal Gerhardt, desde su matriarca, pasando por sus hijos y nietos, hasta el patriarca en silla de ruedas tras sufrir un ictus, el fiel indio a su servicio o Jesse Plemons como el bonachón carnicero, marido de la desequilibrada peluquera interpretada por Kirsten Dunst. Como os digo, es un desfile de artistas increíble. 

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¿Y después de esto qué?. Pues queridos, me temo que después de Fargo no puede existir serie que la supere en calidad y originalidad. Podéis ver la segunda temporada de True Detective, con Colin Farrell y Rachel McAdams, pero no puedo dar ninguna opinión seria al respecto dado que no fui capaz de terminar de verla. No me enganchó. Pero no os desaniméis, porque ahora mismo la oferta de series de televisión es muy larga, no alcanzan el concepto serie-película, sino que el éxito viene precedido por las exigencias de fuertes canales de televisión que a veces se convierten en dictadores de los guionistas y acaban olvidándose de que a veces una retirada a tiempo es mejor que la saturación. Pero no deja de ser un deleite verlas. Mis favoritas: Juego de Tronos, Outlander, la esquizofrénica The Transparent, todo un descubrimiento, la maravillosa Mozart in the Jungle con Gael García Bernal, Versalles o series danesas como por ejemplo Borgen. Y por supuesto: Girls, cuya quinta temporada está superando a las anteriores y que me engancha deliciosamente con sus diálogos gamberros, sus exteriores por el Brooklyn bohemio de Nueva York y una banda sonora que te incita a bailar.

En lo que a mi respecta… Volveré a los brazos del cine. Si es que me lo permite, después de mi infidelidad…

Por Patricia Bernardo Delgado