Foto: Pinterest. Cuadro de Van Gogh.

Recorrí campos de girasoles y molinos de viento hasta llegar a las dunas de Bolonia… Y ya de noche, viajé persiguiendo a la luna… De fondo, sonaba una canción que no recuerdo… Pero no era la canción a lo que prestaba atención, sino a la luna que me acompañaba a través de la ventanilla del coche, de vuelta a mi provisional casa… Aparecía y desaparecía entre los árboles, los escasos tejados y las nubes, que le abrían paso, anunciando que el día siguiente sería de sol, de agua y de lectura sosegada… Es tiempo para pensar, me dije, para recuperar lo que creía perdido en un rincón oscuro…

Y fue en ese momento, después de  recorrer los campos de molinos y girasoles, de viajar en coche con la luna… cuando me di cuenta de que ese sentimiento que creía adormecido, escondido como un perro apaleado que tiene miedo a ser acariciado, seguía vivo…  y eso, me hizo sonreír aliviada, porque por fin, volví a sentir que sentía.

Patricia Bernardo Delgado.

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